El soplo tecno-atávico de Jon Hassell

Es uno de los trompetistas más enigmáticos que ejercen la carrera musical. Apenas ofrece entrevistas, no son muchas las fotografías en las que sale plasmado, y sin embargo es uno de los músicos experimentales más importantes de los últimos cuarenta años. Se llama Jon Hassell y suele ser colaborador de los más prestigiosos músicos internacionales, como Brian Eno, Peter Gabriel o David Sylvian.

Su encuentro a principios de los setenta con el músico hindú Pandit Pran Nath le sirvió para explorar las cualidades de la trompeta siguiendo la armonía de las ragas. Con ello rompió con el lenguaje occidental aprendido en sus estudios y optó por un acercamiento a la música no occidental, convirtiéndose en uno de los integrantes de la primera generación de músicos enfrentados a la disciplina según esquemas antropológicos. Entre la grabación de un disco y otro, Hassell se acompañaba de su dictáfono y grababa los cánticos y las melodías de distintos grupos étnicos de Africa y Asia, explotando sus posibilidades en su producción musical.

Junto al interés por la música étnica, Hassell optó así mismo por aplicar la electrónica a su instrumento, en una línea de experimentación ya empleada en el mundo del jazz. Porque en el principio fue Miles Davis con discos seminales como In A Silent Way (1968) y Bitches Brew (1969). Rompiendo los moldes del free jazz, apartando los trajes de corte italiano por camisas de color chillón y jeans, empapándose de la música de Jimi Hendrix y Karlheinz Stockhausen –uno de los primeros gurús de la música electrónica–, Miles comenzó a aderezar los sonidos de su trompeta con pedales y obligó a sus músicos a cambiar el Piano Steinway por el Fender Rhodes, el contrabajo por el bajo eléctrico, y los sonidos tradicionales de la guitarra por los efectos del wah-wah, del flanger y del delay. De todas estas enseñanzas se hizo eco Hassell y las empleó en un terreno conceptualmente nuevo, con sonidos microtonales que entroncan con la New Age, la improvisación y la World Music.


De entre todas las colaboraciones de su carrera como músico, es quizá con David Sylvian donde mejor se revelan las características de su estilo. Dentro del primer disco de David Sylvian –Brilliant Trees (1984)–, hay dos canciones fascinantes en las que las notas de la trompeta de Hassell se revelan triunfantes sobre la batería de Steve Jansen, los sintetizadores de Ryuichi Sakamoto y la voz de Sylvian. Es como si se hubieran tratado de manera alucinatoria los barritos de un elefante con un pedal wah-wah. Además de la canción que da título al LP, Brilliant Trees, hay una segunda, Weathered Wall, cuya contundencia rítmica repetitiva, similar a la letanía de una oración, resulta aún más hipnótica gracias a la trompeta de Hassell y las voces milenarias de algún pueblo no occidental encerradas en el dictáfono.

El papel de Hassell como maestro de las siguientes generaciones de trompetistas es clara. Sin sus experimentaciones es muy difícil que la excelencia de Erik Truffaz, Nils-Petter Molvaer y Arve Henriksen hubiera llegado a las cotas de las que hacen gala cada uno de ellos por separado desde hace una o dos décadas.

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Un Comentario

  1. OSVALDO

    ESPECTACULAR……….

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