Alabado sea Walmart™

Entre el aluvión de noticias diarias sobre la crisis de Occidente, la actualidad nos ofrece otras que parecen pertenecer a otros tiempos. Pero, como estamos tan solo a un par de estaciones de la Edad Media, quizá sea bueno referirse a ellas para tomar el pulso a lo que habrá de venir.

La que quería comentarles a continuación comienza con sus protagonistas, Jacob Simmons y su novia, Gentry Lee Sutherland, residentes del estado de Carolina del Sur, asistiendo como cada miércoles a su reunión para discutir la Biblia en su congregación. Ya de regreso a su casa, Jacob descubrió con sorpresa que una parte del último recibo de su compra en los grandes almacenes Walmart™ había tornado su color blanco en otro gris oscuro y, entre las caprichosas formas y trazos, se adivinaba un rostro que ambos identificaron de inmediato con el de Jesucristo. Una sorprendida Gentry Lee admitió a la prensa: “El mensaje que acabábamos de escuchar en la reunión –sobre la relación estrecha entre Dios y sus hijos– era el mismo que teníamos ante nuestros ojos.”

Fotografía de un recibo de Walmart con el rostro en cuestión. © 2011, WYFF4.com.

Hasta aquí la noticia tal como ha sido reproducida en algunos medios. No cabe duda de que lo que podemos contemplar es el rostro de un varón maduro con barba, trazado con unas formas grises que, si seguimos los parámetros de la ciencia, bien pudieron haber salido a la luz debido a una fuente de calor procedente del cuerpo del joven o de algún electrodoméstico. De modo que pudo ser resultado de una acción fortuita –el recibo abandonado en el interior de un bolsillo de los jeans– o premeditada –la base metálica de una plancha convenientemente manipulada–.

Pongamos que, en efecto, la imagen apareció de improviso gracias al calor providencial de la pierna de Jacob. En el fondo, lo que ambos experimentaron tan solo es un síntoma más de la pareidolia, esto es, la atribución inconsciente de una forma reconocible a partir de un estímulo visual, principalmente una imagen. Ya en los tiempos de la Antigüedad era un fenómeno inusitado que en ocasiones se vinculaba a un buen o mal presagio, y en la Cristiandad los ejemplos más famosos estaban asociados a imágenes de Cristo, la Virgen y los santos, especialmente cuando se revelaban sobre troncos de árboles o sobre la superficie de cantos o de piedras preciosas. Muchas de ellas eran incluso veneradas por peregrinos, en un grado de superstición cuya razón de ser chocó con los preceptos de la Iglesia católica.

Influido o no por dicha tradición, Leonardo da Vinci recomendaba a los aprendices de pintor que observaran las nubes en el cielo o las manchas de liquen o de suciedad en los muros. Escribía Leonardo que ellos podrían “ver allí las imágenes de distintos paisajes, ornados de montañas, ríos, peñascos, árboles (…) numerosas figuras de batallas y de rápidas acciones, extraños aspectos de rostros y actitudes, y otras infinitas cosas que podrás integrar en formas de arte”. Cuatro siglos más tarde, Salvador Dalí aprovechó la lección de Leonardo para consolidar su método paranoico-crítico, basado principalmente en las imágenes dobles, es decir, aquellas que combinan dos motivos distintos sin necesidad de cambiar la orientación del cuadro ni manipularlo. El busto de Voltaire que se descubre en El mercado de esclavos (1940) es uno de los típicos ejemplos de hasta dónde podían simularse los efectos de la pareidolia en el ámbito artístico.

Salvador Dalí: El mercado de esclavos, 1940 (detalle). © Salvador Dali Museum, St. Petersburgh (FL).

El caso que les he presentado al principio del texto no es, por supuesto, el único en su campo. Diana Duyser dejó de engullir un griled cheese sandwich después de intuir el rostro de la Virgen en una de las tostadas. No contenta con ello, lo sacó a subasta en eBay y, aun parcialmente mordido, alcanzó la cifra de $28,000. El CEO de la empresa que lo adquirió, Golden Palace, lo hizo convencido de que efectivamente la imagen impresa tenía origen divino.

El grilled cheese sandwich mordido en la esquina inferior izquierda. © Diana Duyser.

Desconozco si Jacob y Gentry Lee acabarán vendiendo su hallazgo en eBay. Aunque lo mejor es que actúen como si hubieran comprado algún electrodoméstico en Walmart™, esto es, que hagan una fotocopia del recibo porque muy probablemente la imagen quedará desleída en escasos meses. Quién sabe si los responsables de la cadena de establecimientos lo querrán para ellos, montando así toda una campaña publicitaria alrededor de un hecho insólito a partir del cual obtener pingües beneficios. Podría convertirse en el diseño para la alfombrilla del mouse, sobre la superficie de un mug o de un set de t-shirts. Y aún hay más: estoy absolutamente convencido de que la insólita aparición del rostro tenía que ser –y lo subrayo– sobre el recibo de Walmart™, especialmente si advertimos que el eslogan de la empresa no es otro que “Save money. Live better”. De la sabiduría encerrada en estas cuatro palabras tomaron buena cuenta los principales gobiernos, al insuflar dinero público a las principales sociedades bancarias: en tiempos de crisis, salvemos el dinero (de otros) y ahorremos el cash (que nos queda). Me pregunto si la segunda parte del slogan podrá ser utilizada por tirios y por troyanos.

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Un Comentario

  1. Mer

    Jajaja. No pude evitar pensar en el episodio titulado “Grilled Cheesus”, de la serie musical “Glee”!!

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