Facebook vs. Mapplethorpe

 

© 2010, Downtown Records / © Robert Mapplethorpe Foundation.

Otra de censura y arte. Cuando aún sigo pensando en la salita que cierra la exposición sobre el Surrealismo y la fotografía en la Fundación Mapfre, el fantasma de la censura salta de nuevo contra el fantasma de Mapplethorpe. El detonante: la carátula del último CD del grupo Scissor Sisters, reproducida en el perfil creado por la banda en Facebook. La acusación, que la fotografía resultaba demasiado explícita. Véanla y juzguen ustedes mismos. Y si conocen alguna otra fotografía del fallecido artista, pregúntense: ¿acaso es más polémica que cualquiera de sus iconos, como las fotos de Ajiito, Christopher Holly o la glorificación del S/M en su autorretrato o en los retratos de amigos y conocidos?

Supongo que la respuesta habrá de ser negativa, con lo cual tendremos que preguntarnos –como consecuencia de ello– por qué cada vez es más estrecho el umbral de “aceptación”.

Parece como si no hubiera llovido nada desde la célebre exposición de Mapplethorpe en la Corcoran Gallery of Art de Washington DC en 1989, que dio lugar a uno de los escándalos más sonados de la historia del arte. Por si alguno de ustedes no lo conoce, en pocas líneas les diré que la muestra había sido organizada con ayuda económica de un organismo público, el National Endowment for the Arts (NEA). Recuerden: últimos coletazos de la era Reagan e inicio del mandato de Bush senior. El senador republicano Jesse Helms  intenta recortar fondos públicos al NEA y acusa a la institución de “sufragar una exposición de arte homosexual”. El asunto culmina con la clausura forzosa de la muestra de Mapplethorpe por escándalo público e inaugura el debate sobre arte y escándalo, arte y provocación, arte y censura; un debate que aún dura y que, según veo por la noticia de Facebook, en lugar de palidecer, se recrudece.

Pero vayamos al núcleo de la cuestión. Lo que la fotografía nos muestra en primer plano es el trasero de un bailarín con las mallas puestas y, por tanto, en el fragor del entrenamiento coreográfico. Y ya está. ¿Escándalo público? Esto me recuerda al que se montó hace 310 años cuando Caravaggio culminó su cuadro La crucifixión de San Pedro en la Capella Cerasi de Santa Maria del Popolo (Roma, 1600). La que le cayó al bueno de Caravaggio no fue la única, ni siquiera la última, y siempre en nombre del decoro: los comitentes no se escandalizaron tanto por la decrepitud lógica en el cuerpo del santo como por la desvergüenza del verdugo que muestra sus nalgas en primer plano.

Caravaggio: Crucifixión de San Pedro, 1600. Santa Maria del Popolo, Roma.

Y si las cosas son así en el ámbito de la iconografía cristiana, imagínense si nos desplazamos al de la iconografía pagana… Quizá deba incidir en lo que sostenía hace una semana: ¿qué podemos hacer con las estatuas desnudas que pueblan los museos occidentales? De acuerdo, podemos volver a referirnos a la sublimidad artística, pero recuerden que la mirada –como el miedo– es libre. Por otra parte, ante la visión de esculturas como la célebre Afrodita o Venus Calipigia –que al traducir de la eufonía griega al español quiere decir “Venus o Afrodita de las Bellas Nalgas”– podemos hablar de todo menos de sublimación estética asexuada.

Venus Calipigia, siglo II a.C. (detalle) © Museo Archeologico Nazionale, Nápoles.

Para concluir, quería llevarles a un paseo por la máquina del tiempo, hasta principios de los años setenta, y a un país –España– que estaba inmerso en los últimos coletazos de la dictadura. Los protagonistas, uno de los grupos de rock más importantes de todos los tiempos: The Rolling Stones. El cuerpo del delito, la cubierta de su LP Sticky Fingers (1971). Aprovechando el tirón comercial y publicitario de Andy Warhol, la banda decidió encargarle el diseño de la misma, y el artista se decidió por lo más obvio y genuino a su idiosincrasia: fotografió en primer plano el bajo vientre de su actor fetiche en vaqueros –Joe Dallesandro– e incluyó, en tirada limitada, una bragueta o zipper de verdad.

Para bien o para mal, esta cubierta se ha convertido en una de las más celebradas del diseño pop, pero los fans que se compraron el disco en España tuvieron que conformarse con otra espuria que representaba unos dedos femeninos cortados y sumergidos en melaza dentro de un bote de conservas abierto. La comparación podría dar lugar a largos discursos pero, para decirlo brevemente y en palabras de Freud, la censura suele combatir hasta el fin la pulsión de Eros y suele ser demasiado complaciente con la pulsión de Tánatos. Es la que tiene más claro que polvo somos y en polvo nos convertiremos, debiendo controlar hasta el mínimo detalle todo lo que queda en medio.

© 1971, Rolling Stones/Virgin Records

... y su versión española.

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