In the Mood for Love = Sutileza + Síntesis

“Guilty of Love”: Maggie Cheung y Tony Leung están in the mood for love.

Si usted cree que un blog debe ser una fuente complementaria a las noticias de hoy, entonces le advierto que este no es su blog. Y este artículo es una prueba de ello. Voy a dedicarlo a… una película del año 2000: In The Mood for Love. De acuerdo, no es un estreno pero debo confesarles que es una de mis películas favoritas. Sé que su director, Wong Kar Wai, no es plato para todos los gustos. Como quiera que sea: cada plano, cada nota de la banda musical, cada palabra pronunciada, cada mirada de soslayo, me resultan absolutamente mesméricas. Pero, ¿quieren que les diga algo? Lo mejor de ese filme es exactamente lo que no alcanzamos a ver: las palabras jamás pronunciadas, las miradas nunca correspondidas, las caricias jamás hechas.

Podemos valorar en su medida el gusto del director por la sugestión en el maravilloso DVD incluido en el catálogo de Criterion Collection. Su edición de dos discos es una joya para los cinéfilos y está llena de contenidos interesantes. Las escenas eliminadas son, por tanto, uno de los aspectos más reseñables del segundo disco: en esas secuencias se revela que la sutileza es mejor que la revelación directa, pues la trama no las necesita en absoluto para desarrollarse y para cautivarnos por completo. Aunque las escenas de amor entre los amantes en la misteriosa habitación 2046 resultan magistrales, y pese al delicioso epílogo en el que Su Li-Zhen (Maggie Cheung) aparece vestida a la manera occidental mientras la pareja de Chow Mo-Wan’s (Tony Leung) intenta rentar su apartamento en Hong Kong.

Todos estos elementos me conducen a reflexionar sobre las dos faltas recurrentes en el cine contemporáneo:  1) la ausencia de síntesis –¿por qué una historia se narra en 120 minutos cuando puede hacerse en 90?– y 2) el modo en que los directores suelen atentar contra la inteligencia del público. En el primer caso, normalmente suele uno mirar al reloj cada cuarto de hora porque las historias actuales exceden innecesariamente las dos horas o más. Wong Kar Wai no necesita mostrarnos lo que puede crecer poderosamente en nuestra mente, de modo que apuesta por la síntesis en perjuicio de la duración. En el segundo caso, nuestra inteligencia es suficiente para atar los cabos sueltos y recrear la historia planteada: el final abierto sirve para concluir el filme por cuentra propia. Wong Kar Wai realiza películas para un público activo, y es tratado como tal con una absoluto sentido del respeto y la complicicdad. La siguiente secuencia es la guinda en el pastel. Que la disfruten…
Wong Kar Wai: In the Mood For Love. © 2000 Block 2 Pictures Inc.
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