Madonna de las Lágrimas

Mirrorball Cruci-fiction. © Getty Images.

No logro recordar quién fue el primer icono musical que se aprovechó de su fama para trabajar en cuestiones sociales. Si alguien lo sabe, le invito a que me envíe un comentario para ilustrarme. Mi única intención sería enviarle un correo electrónico para hacerle saber lo cansado que me siento de esa actitud. Estoy harto de ver a Bono, a Madonna o a Sting hablar de cualquier tema –como si fueran capaces de ello– y, después, escuchar a U2 perdido en sus sonidos de los ochenta, a Sting preparando un CD de canciones navideñas y a Madonna… Bueno, nuestra diva rubia se merece un análisis más profundo –deeper and deeper–.

Madonna (M) puede ser tildada de cualquier cosa menos de tonta: tiene un olfato impresionante para saber que será trendy en la cultura popular ahora mismo –en eso solo Björk es mejor, porque sabe lo que estará de moda en algunos meses y sus colaboradores son excelentes, además de modernos, claro–. Si consideras su carrera musical separadamente de su identidad como icono, está claro que sus canciones son planas y tienen la misma estructura aunque usen distintos ritmos y efectos proporcionados por algún productor de moda. De ahí que juegue a reinventarse cada dos o tres temporadas. Con ello confunde al más pintado y lo deja conmocionado un rato más. Echen un vistado a sus transformaciones a lo largo de esta década: tecno-limo-country, che guevara-fashion-runway, choni-disco-revival y hiphop-callejera-malota.

Campo (2000) orciudad (2008): ¿quién es la verdadera Madonna?
¿Retro-disco? ¿Está ahora de moda? No hay problema: hará un copy-paste sampleando a Abba o Pet Shop Boys. ¿Timberlake y Timbaland? ¿Son los chicos más cool de la ciudad? Entonces deben aparecer en su nuevo CD y realizar algún cameo en sus video-clips. Pero el problema de esto es que todo el mundo desconoce que, si bien M siempre estará en la cresta de la ola, sus colaboradores sufrirán lo que se conoce como… la maldición de Madonna: M absorberá toda su creatividad y perderán, por tanto, su identidad como trendy, cool o indie. Recuerden si no lo que le ocurrió a William Orbit después de producir Ray of Light –perdido en los muzaks de Pieces in a Modern Style–, el où-est-il de Mirwais Ahmadzaï tras Music y American Life, o al pobre Pharrell Williams –miembro de The Neptunes– buscando éxito con Hard Candy para producir acto seguido el nuevo CD de… ¡Lindsay Lohan!

Pero volvamos al tema principal de este artículo y hablemos de la labor solidaria de M. No haré un listado de sus intereses, sino que simplemente resumiré un artículo publicado en la red hace unas horas: M visita la misma favela en la que estuvo Michael Jackson hace trece años. Tras la visita, organizó una cena con el alcalde y otras celebridades, y finalmente rompió a llorar cuando uno de ellos anunció una importante donación a su causa. Lo más increíble es que en el artículo en ningún momento se nos informa de su causa, por más que algunas líneas más abajo sepamos que antes de la cena se encontró con “un grupo de 24 mujeres de una comunidad con edades comprendidas entre los 15 y los 21, con quienes habló de los valores positivos de la doctrina hebrea de la Kabbalah, de la que ella misma es seguidora”. En otras palabras, es como las reuniones pasadas de moda de Tupperware o Avon, pero en versión mística new age.

Un amigo mío, fan-de-ático de la Ciccone desde los ochenta, me confesaba enojado que su nuevo CD es el enésimo grandes éxitos y, por tanto, no incluye ninguna canción nueva, solo unos remixes. Me dijo muy enfadado que, por primera vez en su vida, no iba a comprarlo. Pero eso no le importa a nuestra diva. Tal como reconocía en una canción de su único CD musicalmente aceptable –junto con Confessions…–, “nothing really matters”: a ella nada le importa porque las ventas anunciadas durante la primera semana rondaban las 70.000 copias. Sus enojados fans no han caído en la cuenta de que la próxima abuela del pop está aquí para quedarse con las cuentas corrientes bien cargaditas. Y sus fans entusiastas serán importantes para que ella lo logre: pagarán por descargarse su video Celebration video en iTunes® tan solo para quedar en shock mientras ven el fascinante modelito de Pierre Balmain que luce nuestra diva… El modo en que canta o la originalidad de la canción es lo que “really doesn’t matter”.

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