Cuando Jackson Pollock nació, hace justo cien años, una parte considerable de la escena artística europea estaba obsesionada con el movimiento. Pablo Picasso exploraba la velocidad de la mirada mediante el collage cubista con Naturaleza muerta con silla de rejilla; Giacomo Balla investigaba cómo plasmar simultáneamente en pintura los distintos estadios del movimiento con Dinamismo de un perro con correa. Con la misma velocidad, un cuarto de siglo más tarde, Pollock se esforzó por escapar de Picasso y crear la imagen de héroe prometeico… Para seguir leyendo el artículo en “80grados”, pulse aquí.
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Gracias por tanto, Profesor. Se le aprecia.
Gracias a vos, Angelía. Lo mismo.